Juan y yo estábamos nerviosos, siempre las primeras citas nos provocaban nervios, morbo y excitación y esa no iba a ser menos, después además de verlos, el morbo y la excita
ción hizo que aumentase por momentos. La cena fue fluida aunque con los típicos nervios y cortes, pero para poder ya romper barreras decidimos ir a tomar una copa a un local de ambiente, allí bebimos, reímos y estuvimos muy cómodos. Yo deseaba saborear los labios de Ramón y Juan deseaba acariciar el cuerpo de Isabel, así que nos fuimos a la pista a bailar cada uno con su pareja. Allí Juan y yo nos estuvimos besando apasionadamente, pensando en la excitación del momento, yo tenía a Juan acorralado contra la pared, bailaba moviendo mi cuerpo muy pegada a sus caderas, notaba su excitación, mientras Ramón e Isabel bailaban muy unidos cada vez acercándose más a nosotros, de repente sentí unas manos en mi cadera y no eran las de Juan, tenía las nalgas de Isabel pegadas a las mías y sus manos tímidamente recorrían mis muslos, también las manos de Ramón se deslizaban por mis nalgas mientras sentía el calor del cuerpo de Juan por un lado y el de Isabel por otro, eso provocaba en mí que me derritiese por momentos por el deseo, entonces cogí las manos de Juan y las puse en la cintura de ella para que la sintiera y así los cuatro seguimos bailando durante un rato mientras nuestras bocas y nuestras manos no dejaban de explorarse..En un momento sentí las fuertes manos de Ramón como me cogía por detrás con fuerza, giré mi cabeza y sentí como un beso apasionado se apoderaba de mis labios, mientras Juan hacía lo mismo con Isabel y se separaba de mí agarrándola a ella y besándola suavemente, dejamos entonces nuestras inseguridades a un lado, ya sabíamos que les habíamos gustado y nos dejamos llevar entre sus manos..
Ramón y yo, no dejábamos de explorarnos, la excitación era muy grande, nuestros cuerpos deseaban descubrirse y nuestros suspiros cada vez era más profundos, sin dejar de sentir nuestras lenguas, no podía evitar besarle era como un imán para mí, me gustaba saborearlo y me encantaba como nos complementábamos sin apenas conocernos en cada beso que nos dábamos y sin dejar que nuestras manos se estuvieran quietas, no dejábamos de rozarnos, sus manos se apoderaban de mis pechos, los apretaba, los pellizcaba y suavemente los rozaba, mis manos también habían perdido la timidez y ahora eran ellas las que descubrían lo que tanto deseaban su cuerpo, tocaba su pecho, por debajo de su nike y mi lengua no dejaba de saciarse en su boca, tenía sed de él, y eso era lo que quería esa noche, saciarme por completo, recorría sus caderas, sus nalgas, besaba su cuello, mientras no dejaba de moverme, de excitarle rozando mis caderas con su sexo y poniéndome de espaldas para pegar mis nalgas a su sexo y allí contonearme, Ramón me agarraba con fuerza, veía la excitación en su mirada y eso aumentaba mi deseo aún más si cabe... 















